Una variación de frecuencia es cualquier desequilibrio importante en el proceso de conexión entre la carga y un generador concreto. Esta frecuencia queda sujeta dentro del sistema eléctrico por un determinado número de giros del generador de la central, la cual establece normalmente una frecuencia nominal de 50 Hz.
¿Qué causa esta alteración?
Normalmente, la capacidad de un generador de la central es superior al consumo de carga, por lo que se mantiene siempre tanto un equilibrio como un margen de seguridad que permitan compensar las diferentes variaciones en el proceso.
El problema llega cuando el consumo de la carga es superior al de generación, produciéndose una alteración negativa de la frecuencia. Este tipo de fallos, llevados a gran escala, pueden traducirse en un colapso del sistema.
Por ende, el efecto contrario (y positivo) se vería consolidado cuando el consumo es menor a la generación.
Impacto de las variaciones de frecuencia
El impacto que generan las variaciones de frecuencia repercute directamente sobre la red eléctrica. Una variación de frecuencia que presente valores muy altos puede generar daños importantes en los equipos, y si esa variación es excesivamente elevada llegaría a provocar apagones. Este contexto obliga a los técnicos a supervisar que las variaciones de frecuencia se sitúen dentro de unos parámetros seguros.
Aparte del apartado técnico y logístico, las variaciones de frecuencia están sujetas a la ley de la oferta y la demanda. Una demanda que sea superior a la cantidad de energía que está accesible en la red provoca que la variación disminuya. Mientras que, si los valores de energía de los que dispone la red son mayores que los de la demanda, la variación aumenta.
Otros factores que influyen en las variaciones de frecuencia son los errores en las plantas de generación de energía o los cambios inesperados que se pueden producir en las cargas. Además, el asentamiento de las energías renovables también ha influido en la gestión de las variaciones de frecuencia. Eso se debe a que se trata de fuentes que todavía hoy tienden a fluctuar y ese factor ha obligado a usar tecnologías avanzadas en aspectos como el almacenamiento de la energía y la gestión de la red.
¿Cómo se mide la variación de frecuencia?
Los valores de las variaciones de frecuencia se registran empleando una serie de dispositivos de uso técnico y doméstico. Además, muchos de ellos miden otros parámetros relacionados con las ondas electromagnéticas o con la potencia. Estos son los más habituales.
- Multímetros digitales: estos artefactos muestran en su pantalla las variaciones de frecuencia expresadas en valores numéricos. Además, registran otros parámetros como la corriente o el voltaje y su margen de error es mínimo.
- Osciloscopios: este dispositivo se diferencia del resto en que es capaz de medir las formas de ondas de frecuencia. También puede registrar los valores que presenta el voltaje.
- Analizadores de calidad de energía: los analizadores de la calidad de energía se encuentran entre los dispositivos más completos. Esto se debe a que pueden medir las variaciones de frecuencia, el voltaje o la potencia. Además, cuentan con la ventaja de ser capaces de registrar las formas de las ondas y así facilitar la labor de detección de los problemas que puedan surgir en los equipos.
- Analizadores de red: de nuevo se trata de artefactos muy útiles y con capacidad para registrar el voltaje, la corriente, la intensidad y las variaciones de frecuencia. Destacan por su gran precisión.